Se ríen de su hijo: la reacción de su padre fue escribir una emocionante carta

El acoso escolar se está volviendo un problema de salud pública. Lo que para algunos pueden tratarse sólo de bromas sobre alguien toma un cariz cada vez más peligroso.

Puede evolucionar de los simples insultos hasta rayar en la agresión física y la muerte del afectado. Y es que con el apogeo de las redes sociales, el poder de la palabra se ha vuelto obscenamente destructivo.

Más allá de eso la pregunta que subyace en el fondo es quien es el verdadero responsable y como detenerlo.

Porque de no tomarse las medidas necesarias lo más pronto posible, los casos de acoso escolar seguirán aumentando.

Algunos culpan a los padres, otros a las redes sociales y otros a la sociedad. La verdad es que culpables hay muchos pero responsables muy pocos.

El caso Jackson Bezzant y su hijo

Jackson Bezzant es tan sólo un niño de 7 años, que nació con el llamado Síndrome de Treacher Collins.

Este síndrome afecta la apariencia como resultado del anormal desarrollo de los huesos y tejidos faciales. Aunado con otros problemas como los de audición y vista que acarrean.

Debido a su apariencia Jackson ha sufrido varias veces de insultos y tratos denigrantes, tanto de niños como de personas adultas. El episodio más reciente ocurrió en su escuela cuando se encontraba desayunando.

En ese momento tres niños mayores se le acercaron y lo insultaron diciendo que era “feo” y que era un “monstruo”. Para Jacskon que es aún un pequeño niño no le quedó otra opción que tragarse los insultos que le dedicaron.

Sin embargo, un profesor intervino logrando que acabará el episodio de acoso. Pero dado que está no es la primera vez que suceda y probablemente no será la última.

Su padre publicó en facebook una carta especialmente dirigida a los padres, para que eduquen a sus hijos sobre los niños con necesidades especiales.

El padre de Jackson también explica la difícil situación que pasa su hijo por culpa del acoso y como ha hablado sobre suicidarse sin haber cumplido los ochos años.

Eso sin contar con el terrible sufrimiento que le ocasiona los tratamientos a los que se somete por su enfermedad.

El texto completo de la carta se encuentra en la red, pero debemos olvidar que los verdaderos monstruos se ven hermosos por fuera.